Alejandro Ferri

mayo 13, 2010

Kapuscinski: la corrupción mundial mirando únicamente a Etiopía

El edificio Atzavares de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche acogió los días 5 y 6 de mayo el II Seminario Internacional Ryszard Kapuscinski, con un gran éxito debido a la elevada asistencia que tuvieron las conferencias. Dichas conferencias corrieron a cargo de Agnieszka Flisek, Rubén Darío Torres y Agustín Vico el primer día, mientras que Malgorzata Kolankowska y Jedrej Morawiecki fueron los representantes para concluir las charlas. Con la intención de rememorar al gran periodista polaco y de enseñar a los alumnos las características del periodismo propio del país, y de cómo evolucionó gracias a Kapuscinski las jornadas dieron inicio.

Dividido en dos partes, vamos a analizar la desarrollada el primer día: “Análisis del emperador”. Todo comenzó con un breve resumen del genial libro “El emperador”, el cual, a su vez, sirvió como pie para la exposición de Flisek y Rubén Darío en la conferencia titulada “Perspectiva socio-política y literaria”.

“El emperador es un tratado sobre la corrupción política. No trata solamente de lo que pasa en Etiopia, sino que piensa en lo que ocurre en otros sitios, como en Polonia”, afirmó Flisek. La profesora de la Universidad de Varsovia y secretaria de Kapuscinski entre los años 2003 y 2007 comenzó así de rotunda su conferencia. Ésta analizó durante años la obra del polaco y al estar cerca durante tiempo de él, mostró y trató de convencer a los estudiantes sobre la importancia de Kapuscinski.

La que secretaria del periodista comenzó explicando la trayectoria de éste, de cómo llegó a África y que le pasó hasta llegar al inicio de la escritura de ese gran reportaje llamado “El emperador”. “Kapuscinski viajó a Etiopia con la intención de escribir un reportaje que no fuera un reportaje más sobre un golpe de estado más”, afirmó Flisek. Así, antes de escribir dicho reportaje, el periodista pasó una crisis de creatividad, seguida de una crisis ideológica a raíz de la revolución. Por ello buscó un nuevo estilo de escritura. Más tarde observó una foto de Haile Selassie con un perro, ese fue el punto de inspiración necesario por el periodista para desarrollar el reportaje. Pero como mencionó la profesora “no quería que fuera un reportaje cualquiera”, por ello Kapuscinski recogió los relatos de “los verdaderos informadores”, como afirma Flisek refiriéndose a los cortesanos que permanecieron al lado del monarca etiope hasta su caída. En un país en el que dicho monarca controlaba los medios de comunicación, a los ministros, a las organizaciones… todo, lo mejor era acudir a estos testimonios. Tampoco iba a acudir a los informadores de la oposición, ya que informar de un bando u otro podría suponer un peligro y porque él quería un relato de primera mano, de quienes estuvieron al lado del monarca.

Flisek pasó a describir el libro, un libro en el que no aparecen los nombres de los informadores, ni existen fotos, un libro de una “narración pura”, como afirma. Utilizando una inspiración de la literatura barroca polaca, Kapuscinski dramatizó la realidad para, como la profesora comenta “denunciar el sistema de la cortesanía que es el origen de las dictaduras”. Así, y para terminar su conferencia, analizó los rasgos característicos del libro, como sus frases cortas o, como ya hemos mencionado antes, la inspiración en la literatura barroca que provoca una sensación de que todos los informadores son la misma persona. Todo para conseguir un libro, como confirma Flisek, “que tuviera una dimensión universal en esa época”.

La segunda parte de la exposición corrió a cargo de Rubén Darío Torres, politólogo y profesor de la UNED, además de considerarse “un estudioso de Polonia”. Darío comenzó su exposición analizando la naturaleza del seminario, el cual “se mueve en áreas distintas pero con un mismo enfoque: describir los rasgos periodísticos de Kapuscinski”. Así, pasó a analizar el citado libro, del que dice que se trata de “un texto fragmentado, pero sin quitarle el sentido, ya que es un gran collage”. También afirmó que “en este libro se elimina la categoría entre ellos y nosotros” y que se trata de un texto “totalmente extrapolable a la actualidad”, comparando el caso del monarca Selassie con las televisiones autonómicas que no emiten información sobre el caso Gürtel o sobre los escándalos que se suceden con el presidente italiano, Silvio Berlusconi. Respecto a estos, mencionó que la forma del control de la información es la misma que la del sistema etiope de Selassie.

Por ello, el politólogo sentenció que el libro del periodista polaco “no es un cuento de hadas” y explicó por qué. “El emperador es universal, porque Selassie fue un producto de la manipulación política británica durante la II Guerra Mundial”, explicó. “Esto fue gracias a que Etiopia era un enclave para las empresas petrolíferas de Occidente, por lo que Occidente es igual de responsable que Selassie de todos los crímenes que cometió”, informó a los universitarios.

Para finalizar la conferencia, hubo un pequeño debate que encendió los ánimos del politólogo, ya que se trató el asunto de la biografía que se publicó sobre Kapuscinski, “Kapuscinski non-fiction” de Artur Domoslawski. Para finalizar el caldeado debate, Rubén Darío propuso la asistencia del biógrafo al seminario del próximo año. 

Agustín Vico, redactor jefe del diario El día y periodista especialista en la obra de Kapuscinski continuó las exposiciones el primer día del II Seminario Internacional Ryszard Kapuscinski en la UMH.

Vico comenzó su exposición narrando la conversación entre dos alumnos de la universidad, uno de los cuales, y hablando sobre “El emperador”, tachó al libro de “bacalá infame”, mientras que el otro le respondía “se trata de un reportaje sin maquetar”. Vico afirmó que se trataba de un reportaje, según él “que constituye una auténtica delicia” por su construcción. Una confección que se realiza con unos “maravillosos personajes”.

Así, analizó la importancia de las fuentes, constituidas por los mismos dignatarios que formaban la corte de Selassie. “Cada personaje es un historia, y Kapuscinski supo encontrarlos y mostrar un mundo chocante”, afirmó.

Vico también comentó la semejanza del libro con lo que sucede en la realidad, y más aun, en la actualidad. Por ello, “el libro es un catálogo política”, por lo que también puede decir que se trata de un “catálogo de periodismo”.

Vico finalizó su charla haciendo referencia a la profesión de los periodistas: “esta profesión es tan jodida que de vez en cuanto entre tanta basura que hay que publicar encuentras una historia que valga la pena ser publicada”.Para finalizar, se quejó de que los periodistas se han convertido “en una fábrica de churros que no contrastan los artículos que escriben”.

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